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viernes, 15 de julio de 2016

Biblioteca básica para ministéricos (II): Ucronías




Bueno, aprovechando que ya ha llegado el verano y antes de que yo mismo me vaya de vacaciones, vamos a seguir con la segunda parte de nuestra particular biblioteca dedicada a los ministéricos, en este caso con las obras dedicadas a las ucronías por si os apetece leeros alguna de ellas en la playa. Como son muchas voy a tratar de ser breve en mis reseñas.

Como dijimos, la ucronía es un subgénero de la ciencia ficción también conocido como "Historia alternativa" que consiste en imaginar cómo hubiera transcurrido la Historia (con mayúsculas) si un determinado acontecimiento histórico de gran trascendencia hubiera sucedido de forma diferente. Por ejemplo: qué hubiera pasado si Julio César no hubiera sido asesinado, si Napoleón hubiera vencido en Waterloo o si los nazis hubieran ganado la II Guerra Mundial, por poner tres ejemplos. La gracia del tema está en imaginar un desarrollo histórico diferente a partir de las consecuencias de ese hecho diferente o en cómo hubiera podido afectar a nuestro presente.

Ese punto de inflexión a partir del cual la Historia cambia es denominado en el argot de la ciencia ficción como Punto Jonbar. Se denomina así en honor a un personaje llamado John Barr, protagonista de un relato de ciencia ficción de los años '30 de Jack Williamson que, en un momento determinado del relato, se encuentra en una situación en la cual crea un mundo diferente si escoge un guijarro de si escoge un imán.

Para que nos entendamos: si visteis el último episodio de El Ministerio del Tiempo, el Punto Jonbar o punto de bifurcación a partir del cual la Historia cambia produciendo una Historia diferente de la nuestra es cuando Felipe II se hace con el control de las Puertas del Tiempo y del Ministerio, logrando con ello que la Armada Invencible venza a la armada inglesa, conquistando Inglaterra y perpetuándose como rey absoluto a lo largo de los siglos. A resultas de todo ello nos encontramos con un año 2016 alternativo en el cual Inglaterra nunca colonizó América del Norte sino que lo hizo España, siendo ésta desde entonces la gran potencia mundial; un 2016 en el que España nunca perdió sus colonias, en el que nunca llegamos a tener democracia porque el sistema político que sigue funcionando es el absolutismo y en el que la religión sigue teniendo un peso muy importante, en realidad determinante, en la sociedad.

Explicado en un sencillo esquema sería algo  así:


En realidad, en muchas ocasiones resulta difícil distinguir si una novela o relato pertenece al género de "Viajes en el tiempo" o al de "Ucronía" pues, en el momento en el que alguien viaja al pasado, ya está introduciendo un cambio en la Historia. Y en muchas novelas de viajes en el tiempo, el objetivo del viajero es, precisamente, cambiar la Historia (como en la última novela de Stephen King, donde el viajero pretende salvar a JFK de su asesinato) o, en otras, sus actos lo hacen aunque no lo pretendan.

En mi opinión, si la "Historia alternativa" se ha producido a causa de la intervención de un viajero del tiempo, no hay duda, sigue siendo una novela sobre "viajes en el tiempo", mientras que si la novela nos narra una "Historia alternativa" en el cual el punto de bifurcación se ha producido de manera natural sin que intervenga para ello un viajero temporal, se trata completamente de una ucronía.

Aún así, la separación entre ambos subgéneros sigue siendo complicada, como veremos.

Dicho esto, vamos con mi listado de ucronías.


Ucronías:
 
 
Lo que el tiempo se llevó (Bring the jubilee), de Ward Moore (1953)

Y para empezar, nada mejor que una de esas novelas en las que la frontera entre ucronía  y novela de viaje en el tiempo no está tan clara entre otras cosas porque lo que aquí se nos presenta es un viaje en el tiempo dentro de una ucronía. Me explico: la novela, cuyo título español homenajea una película que seguro todos conocéis, empieza contándonos la vida de Hodge Backmaker, un historiador a mediados del siglo XX en los Estados Unidos. Sin embargo, a medida que avanza la narración nos vamos dando cuenta de que algo no encaja, algo no debería ser como es y entonces es cuando caemos de que estamos en medio de una ucronía, una en la que los Estados Confederados ganaron la batalla de Gettysburg y, por ende, la Guerra de Secesión Americana y unos empobrecidos y racistas Estados Unidos Confederados se encuentran a punto de entrar en guerra con el Imperio Alemán. Entonces Hodge Backmaker tiene la oportunidad de viajar en el tiempo para estudiar el momento en que el Sur ganó la guerra y una vez allí provoca por accidente la victoria de las fuerzas del Norte. Incapaz de volver a su propio tiempo después de haberlo alterado se pregunta cómo habrá afectado la Historia y decide escribir su historia para dejar constancia del tiempo que él vivió. Uno de los clásicos de las ucronías y que convendría acompañar con el visionado de la película CSA. Estados Confederados de América, un falso documental que propone una visión similar de unos Estados Unidos alternativos con el mismo punto de partida.


 
El hombre en el castillo (The man in the high castle), de Philip K. Dick (1962)

Philip K. Dick es, sin duda, uno de los autores más originales y populares de la ciencia ficción. Y también de los más adaptados al cine. Obras como Blade Runner, Desafío Total, Minority Report, Asesinos cibernéticos, Paycheck, Infiltrado, Next, Una mirada a la oscuridad, basadas en sus obras sin contar con que otras películas como Abre los ojos, Dark city o Matrix también saquean sin complejos algunas de sus ideas, dan una idea de la importancia de éste autor dentro del género. Temas como la frágil y engañosa naturaleza de la realidad, de la propia identidad o de la memoria y los recuerdos, son una constante dentro de su obra y una de las más conocidas es sin duda esta El hombre en el castillo también adaptada recientemente a formato de miniserie televisiva. Se trata de una obra compleja (como casi todas las suyas) que transcurre en un mundo en el que el presidente de los USA, Roosevelt, fue asesinado en 1933 evitando así que el país se recuperara de la Gran Depresión y que entrara en la II Guerra Mundial con lo que las potencias del Eje ganaron la guerra y, tras ella, invadieron los USA quedando el país dividido en tres franjas: la oriental, dominada y ocupada por los alemanes; la occidental por los japoneses y la central, que goza de una cierta autonomía pero siempre bajo la influencia de unos u otros.

En la obra hay varios protagonistas, entre ellos: un espía doble alemán que viaja a la zona japonesa para advertirles de un ataque nuclear de los alemanes, un tratante de antigüedades americano que se debate en el sentimiento de culpabilidad por servir a los japoneses, y un escritor que ha escrito una obra de ciencia ficción titulada "El dia de la langosta" en la que las potencias del Eje perdieron la guerra.

En la obra tiene gran importancia el I Ching, el antiguo texto chino que se utilizaba para predecir el rumbo de ciertos acontecimientos o de decisiones a tomar pues se supone que, a resultas de la invasión japonesa, su uso se ha popularizado entre la población de los USA que lo usa de manera recurrente. Incluso el propio autor del libro Philip K. Dick dijo haberlo utilizado para decidir qué rumbo tomaba el argumento de la novela en determinados momentos.

Como se ve, una lectura compleja, llena de ideas originales y que no dejará a nadie indiferente. Ganó el Premio Hugo, uno de los máximos galardones de la ciencia ficción.




Pavana, de Keith Roberts (1968)

Una obra clásica dentro de las ucronías. En un capítulo preliminar se nos informa de que la reina Isabel I de Inglaterra fue asesinada y que la Armada Invencible venció y el Imperio Español conquistó Inglaterra (algo parecido a lo que ocurrió en el último episodio de El Ministerio del Tiempo). A consecuencia de todo ello la Iglesia católica es dominante en toda Europa y ha logrado impedir el avance de la ciencia y de la Revolución Industrial hasta bien avanzado el siglo XX. La novela transcurre en Inglaterra en los años 60, una Inglaterra preindustrial en la que los transportes todavía utilizan la maquinaria de vapor y en la que los mensajes se transmiten a través de postes de señales. El libro toma su título de una danza del siglo XVI y se trata de una sucesión de historias relacionadas con cada uno de los movimientos de dicho baile y una coda final. A través de esas historias veremos distintos aspectos de esa sociedad alternativa: un transportista que maneja una máquina de vapor, un encargado de señales, una vendedora de pescado, un monje contrario a las prácticas de la todavía activa inquisición, un aristócrata, etc. Al final veremos como, poco a poco y pese a todos los obstáculos, las fuerzas de la revolución se ponen en marcha.

 
 

En el día de hoy, de Jesús Torbado (1976)

Una novela hoy prácticamente olvidada pese a que en su momento ganó nada menos que el Premio Planeta de Novela. Aprovechando la reciente muerte de Franco y el comienzo de la Transición, muchos autores se lanzaron a escribir novelas que trataban directa o indirectamente sobre la Guerra Civil desde nuevos puntos de vista antes prohibidos por la dictadura y uno de esos nuevos puntos de vista fue el de este libro que plantea qué hubiera pasado si hubiera sido el lado republicano el que hubiera ganado la guerra en vez del lado nacional. De hecho, el título de la novela hace referencia a las primeras líneas con las que empezaba el bando final de la guerra civil y que el autor cambia convenientemente para adaptarlo al nuevo universo ucrónico en el que transcurre el libro:

"En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército faccioso, han alcanzado las tropas republicanas sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. El presidente de la República, Azaña Madrid, 1 de abril de 1939."

A partir de ahí se sucede una trama de espionaje que implica a Franco y su camarilla en el exilio, a la Alemania nazi y a otros personajes históricos. Una muestra de que el género ya se practicó en España hace años con gran eficacia.
 
 
 
 
Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons (1985)

 La obra que revolucionó el mundo de los comics de superhéroes en los años 80 llena de ironía y ácida crítica hacia los tópicos del género superheroico. Una obra que es mucho más que un comic pues las viñetas se complementan con material añadido en forma de artículos, falsos recortes de prensa, etc. que enriquecen de forma magistral la historia que se está contando. La obra se plantea el "¿Y si los justicieros enmascarados hubieran existido de verdad? ¿qué nos diría eso acerca de su psicología y de la sociedad en la que viven?" A raíz de ahí nos embarca en una realidad alternativa en la que estos justicieros pasan a ser controlados por el gobierno hasta que, a causa de un accidente nace el primer superhéroe real: el dr. Manhattan. Gracias a él, los USA ganan la guerra de Vietnam y Richard Nixon consigue seguir gobernando hasta unos convulsos años 80 en los que el mundo parece encontrarse al borde de un conflicto nuclear con la URSS. Entonces, uno de los antiguos justicieros (que habían sido apartados tras la aparición del Dr. Manhattan) descubre un terrible secreto que provocará su asesinato. Uno de sus antiguos compañeros tratará de reunir a los demás para averiguar las causas.

Una obra con múltiples niveles de lecturas que se ha convertido en todo un clásico por derecho propio. Tuvo una adaptación cinematográfica más que lograda.
 


 
 
Hitler victorioso, VVAA. Gregory Benford y Martin H. Greenberg eds. (1986)

Divertida recopilación de relatos a cargo de varios de los autores más populares del género que parte de una única premisa: qué hubiera pasado si Hitler hubiera ganado la II Guerra Mundial. A partir de ahí varios relatos algunos con premisas muy diferentes y estilos muy diversos. Mi favorito: Thor contra el Capitán América de David Brin, que saca inteligente partido a la conocida pasión de Hitler por la parapsicología y los poderes paranormales.
 


 
Patria (Fatherland), de Robert Harris (1992)
 
Otra novela que se sitúa también en un hipotético futuro en el que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial (una de las temáticas más recurrentes de las ucronías, por otra parte). Harris es un conocido y eficaz autor de bestsellers (al estilo de Michael Chrischton, por ejemplo) y esta obra reúne todas las características de un buen bestseller: lectura amena y rápida, estilo literario sin florituras ni complicaciones y trama entretenida. La acción se inicia en 1964 cuando Alemania se prepara para las celebraciones del 75 cumpleaños de Adolf Hitler. Entonces un alto jerarca nazi es asesinado y el detective encargado del caso descubre que dicho asesinato encubre un monumental secreto que podría hacer tambalearse los cimientos del triunfante régimen.
 
Fue adaptada al cine con relativo éxito y protagonizada por Rutger Hauer y Miranda Richardson.


 
 
El coleccionista de sellos, de César Mallorquí (1995)

Una novela breve de uno de los autores españoles más populares y exitosos de ciencia ficción y novela juvenil. En este caso la obra conjuga la ucronía con  los viajes en el tiempo teniendo como telón de fondo la Guerra Civil Española.

Estamos en 1939 y el general Franco ha sido asesinado en un atentado a resultas de lo cual, las fuerzas republicanas están a punto de ganar la guerra. En estas, un policía persigue asesino en serie asola el Madrid castigado por la guerra en busca de tres sellos de correos que a todas luces son falsos. lo que no sabe el policía es que detrás de todo ello está en juego el poder de cambiar La Historia. Un relato escrito con mucho oficio, con una buen caracterización de personajes y con una trama llena de sorpresas que le valió a su autor dos de los premios más importantes de la ciencia ficción española: el UPC de la Universidad Politécnica de Cataluña y el Gigamesh.
 
 
 

Britania conquistada (Rule Britannia), de Harry Turtledove  (2002)

Harry Turtledove es un autor de ciencia ficción especializado en el tema de las ucronías y ésta es, sin duda, una de sus novelas más conocidas. Como en Pavana, el punto de inflexión es la conquista de Inglaterra por la Armada Invencible a resultas de lo cual en Inglaterra acaba reinando otra Isabel, la hija de Felipe II. La acción no se sitúa en un hipotético futuro como la anterior ni en nuestro presente sino en 1597 lo que da pie a la aparición de varios personajes históricos de la época, como William Shakespeare y Lope de Vega. Las intrigas se centran en el bardo ingles a quien los reyes le encargan que escriba una obra a mayor gloria de la monarquía española mientras que los rebeldes ingleses pretenden utilizarle para que escriba una que sirva para sublevar al sometido pueblo inglés.

Muy entretenida.
 


 

Tiempos de arroz y sal, de Kim Stanley Robinson (2002)

Kim Stanley Robinson es muy conocido por su monumental trilogía sobre Marte formada por los títulos Marte rojo, Marte verde y Marte azul en la que describe la futura terraformación de Marte en unas novelas de ciencia ficción con altos componentes científicos, lo que ha venido en llamarse "ciencia ficción dura". Sin embargo, en esta ocasión se aparta un poco de su especialidad para ofrecernos una ucronía  que parte de la premisa de que la Peste Negra logró acabar con la mayor parte de la población de Europa a raíz de lo cual China y el mundo musulmán se repartieron el dominio a nivel cultural del mundo. La novela está dividida en varias partes que siguen  a diversos personajes que se reencarnan sucesivamente en diversas épocas y con distinto aspecto, sexo y situación.

La novela está llena de referencias filosóficas y supone una lectura un poco densa  no apta para todos los paladares aunque el esfuerzo merece la pena. Obtuvo el premio Locus.
 


 
 
 Roma eterna, de Robert Silverberg (2003)
 
Uno de los autores más populares de la ciencia ficción de finales de los 60 y principios de los 70 (y del cual ya hemos reseñado en este blog su novela Por el tiempo) que parece haberse dedicado en los últimos tiempos también a al género de las ucronías.  El libro trata de qué hubiera sucedido si el Imperio romano hubiera logrado sobrevivir hasta la actualidad. Esta dividido en varios capítulos a modo de relatos independientes en los que nos va mostrando la evolución de ese imperio desde los años de Julio César hasta los años 70 del siglo XX.
 
Una lectura interesante que invita a profundizar más en la historia de Roma y reflexionar sobre su impronta cultural.
 


 
 
Fuego sobre San Juan, de Pedro A. García Bilbao y Javier Fernández Sánchez-Reyes (2004)
 
Otra obra que ganó, al igual que la comentada El coleccionista de sellos, el premio UPC de ciencia ficción. la obra nace del descontento de sus dos autores hacia la visión tradicional que la historiografíaha tenido del llamado "desastre del 98" y la guerra de España contra los USA y que supuso la pérdida de Cuba. Los autores sostienen que "dicha guerra hubiera podido ganarse si los militares españoles hubiesen hecho bien su trabajo" y, partiendo de ello, se plantean qué hubiera pasado si España hubiera derrotado a los Estados Unidos en 1898 dando lugar a una obra muy interesante que mezcla especulación histórica, estrategia, acción bélica y naval con viajes por el tiempo en un transfondo de ciencia ficción clásica.
 


 
 
La conjura contra América (The plot against America), de Philip Roth (2004)
 
Un autor de prestigio (su nombre suena recurrentemente para el Premio Nobel de Literatura todos los años) y que, en principio, no tiene nada que ver con la ciencia ficción va y se descuelga de pronto nada menos que con una ucronía y que, encima, supuso un cierto escándalo en el momento  de su publicación.
 
En ella, Roosevelt es derrotado en las elecciones presidenciales americanas de 1940 por el popular héroe de la aviación Charles Lindbergh de tendencias filonazis (y que la Historia ha tratado de ocultar o minimizar convenientemente). A resultas de ello y del progresivo acercamiento político de los Estados Unidos con la Alemania hitleriana, los USA no entrarán en la II Guerra Mundial y el antisemitismo se instala en la sociedad estadounidense. La historia sigue las peripecias de una familia judía que acaba siendo objeto de persecución.
 
La obra tuvo buenas críticas pero causó cierto escándalo entre los estadounidenses por reflejar esa visión tan antisemita de su sociedad y de algunos personajes de su Historia.
 


 
 
Franco. Una historia alternativa. VVAA (2006)
 
Al igual que con Hitler victorioso nos encontramos con otra recopilación de relatos pero, en este caso, de autores españoles y centrados en la figura de Franco y su entorno pero en contextos históricos diferentes al que vivimos en nuestro país. En general la antología es de un nivel más que correcto y en ella encontramos algunos relatos curiosos como Ñ de David Soriano en el que el pretendiente Carlos de Austria acaba ganando la Guerra de Sucesión española con lo que Cataluña se convierte en la seña de identidad preponderante en nuestro país que pasa a llamarse Espanya en vez de España y en el que Franco no se llama Franco sino Feliú Dabaló. Otros relatos exploran la relación de los hermanos Franco, la figura  de José Antonio Primo de Rivera o la importancia de determinados acontecimientos como el vuelo del Dragon Rapide. Si yo fuera profesor de instituto utilizaría este libro como complemento de lectura en clase de historia, sin duda.
 


 
 
Alejandro Magno y las águilas de Roma, de Javier Negrete (2007)
 
Javier Negrete es uno de los mejores autores españoles de ciencia ficción con novelas muy populares y que han merecido multitud de premios. Además, es profesor de Historia y se ha dedicado también a escribir interesantes obras , de novela y divulgación, sobre la antigua Grecia. En esta ocasión presenta una ucronía que plantea qué hubiera pasado si Alejandro magno no hubiera muestro prematuramente en Babilonia y hubiera seguido su expansión militar hacia occidente, llagando a enfrentarse con una incipiente Roma.
 
La obra describe la campaña de conquista de Italia con muchas batallas, intrigas y aventuras, narrado con el gran oficio de su autor en un tono muy ágil y entretenido.
 


 
 
El sindicato de policía Yiddish, de Michael Chabon (2007)
 
Michael Chabón es, sin duda, uno de los autores actuales más interesantes no de la ciencia ficción sino de la literatura generalista. En esta obra nos cuenta como el Estado de Israel fue destruido tras la guerra árabe-israelí de 1948 tras lo cual se creó para ellos, gracias al apoyo de los USA, otro nuevo estado situado en Alaska. Sin embargo, el asesinato de un yonqui aficionado al ajedrez amenaza con desestabilizar al nuevo Estado. La novela está escrita como si fuera un pastiche de las novelas negras de Raymond Chandler, usando todos los clichés del hard boiled y con todas las influencias propias de su autor: la literatura pulp, los comics, etc. pero todo ello escrito, además, con su portentoso estilo literario.
 
Como curiosidad, los famosos hermanos Cohen estuvieron a punto de hacer una película sobre este libro. Si aún no conocéis a este autor, dadle una oportunidad. Me lo agradeceréis.
 


 
 
Bueno, eso es todo de momento, amigos. espero que la selección os haya resultado interesante. Yo, por mi parte, me voy de vacaciones con mi particular lista de lecturas veraniegas así que estaré un tiempo fuera y nos vemos a la vuelta. ¡Que lo difrutéis!

martes, 14 de junio de 2016

Tópicos



¿Alguna vez os habéis preguntado por qué en el cine de terror a veces los personajes se comportan como auténticos estúpidos? ¿Por qué, de repente, ante una amenaza externa, (como un demonio furioso o un asesino con una sierra mecánica, por poner un ejemplo de andar por casa) deciden que lo mejor es separarse cada uno por su lado para explorar (y así, de paso, dar facilidades al asesino para que los vaya matando poco a poco)? ¿Por qué en casi todas las películas de terror protagonizadas por adolescentes hay una rubia tonta y libidinosa, un tipo cachas pero con poco cerebro, el empollón de turno, la niña modosita y un friki normalmente un poco "colgao"? ¿Por qué casi siempre hay una escena de sexo en la que una de las protagonistas (normalmente la rubia tonta y libidinosa a la que hacíamos referencia antes) enseña los pechos antes de ser brutalmente asesinada? Y así podríamos seguir.
 
Son los tópicos del cine de terror más palomitero que hemos visto repetidos hasta la saciedad una y mil veces en multitud de películas. Son cómo una especie de código que el fan más adocenado del género reconoce y en el que se ve, a su vez reconocido, como fan, cuando los identifica provocando, dependiendo del nivel de fanatismo, el nivel de alborozo más grande cuando aparecen o la irritación cuando no.
 
Ahora bien, con los tópicos pueden hacerse dos cosas: limitarse a repetirlos sin más, creando un producto plano y sin originalidad ni riesgo alguno (un producto tan de serie como cualquier Big Mac que se precie) esperando que el fan más acrítico (ése del que hablábamos antes) se lo meriende sin contemplaciones y sin ningún tipo de reflexión antes de pasar a otra cosa mariposa o bien cogerlos, usarlos, subvertirlos incluso para, valiéndose de ellos y de lo que el fan sabe de ellos (o cree saber) hacer algo nuevo, completamente diferente, rompiéndole los esquemas a ese fan, y haciéndole plantearse que el género tiene muchas más posibilidades y que tal vez no deba ser tan complaciente. En suma: dotarlos de sentido.
 
Y eso es lo que hace, precisamente la película cuyo cartel he puesto al principio de esta entrada: La cabaña en el bosque (The cabin in the woods), una película del 2011 que, por diversos problemas con la distribuidora, no llegó a estrenarse en cines pasando directamente a DVD y que no hubiera descubierto sino fuera por la recomendación de Javier Sanz, amigo mío y gran aficionado al género.
 
La película está producida por Joss Whedon, responsable de series como Buffy cazavampiros o Serenity y director de taquillazos como Los vengadores 1 y 2 y está dirigida por Drew Goddard, guionista habitual de Whedon en Buffy y también de otras conocidas series de J. J. Abrams como Alias y Perdidos. Ambos se encargan del ingenioso guion de esta película que, aparentemente parte del esquema más clásico del cine de terror ochentero: cinco amigos universitarios, tres chicos y dos chicas, deciden ir a pasar un fin de semana a una cabaña perdida en el bosque perteneciente al primo de uno de ellos. Sin embargo, ya desde el comienzo con un extraño prólogo el espectador se da cuenta de que no todo es lo que parece y que ésta no va a ser la típica película de terror.
 
 
¿¿¿Ehhhh??? ¿¿¿Otro remake de Posesión infernal??? ¡¡¡Nooooo!!! 
 
 
No puedo contar más sin estropear la gracia de la película que es el ir descubriendo, poco a poco, lo que realmente está pasando a la vez que  darnos cuenta de que todos esos tópicos aparentemente estúpidos y absurdos que enumerábamos al principio no sólo no lo son tanto sino que, encima, ¡tienen una explicación lógica y coherente!

Y además de ésa, la otra gracia de la película es el ir descubriendo la gran cantidad de guiños, referencias, homenajes o como quiera llamársele a multitud de películas de terror que han contribuido a afianzar todos esos tópicos de los que hablábamos al principio. Así, si bien el armazón argumental de gran parte de la película (o de una de sus mitades por así decir) ha sido saqueado directamente de Posesión infernal de Sam Raimi, por ahí están también, de forma fácilmente identificable, otras como Hellraiser, It, Cube, El resplandor, Aullidos, Viernes 13, la noche de las bestias y muchas otras que me dejo en el tintero para no aguaros la fiesta de irlas reconociendo, sin olvidar a ese desopilante homenaje al J-Horror con sus fantasmas de pelo largo y lacio tipo The ring o La maldición. Y, para acabar de enriquecer el potaje, coge y lo mezcla todo en la batidora con unas cuantas referencias lovecraftianas para nada traídas por los pelos. Ahí es nada, oiga.


¿Un cenobita? ¿Aquí? Pues sí
 

El resultado es una de las películas de terror más entretenidas y originales que he visto desde hace muuuucho tiempo. Todo lo cual no quiere decir que sea una película perfecta. El principal defecto quizás sea que, a pesar de ser una película del género de terror, mucho miedo no da (aunque sí algún susto que otro) tal vez debido al juego que la misma película propone.
 
El segundo defecto de la película es algo más personal y tiene que ver con una particular teoría mía respecto al género de terror: "las estrellas echan a perder el efecto terrorífico". Y me explico: el objetivo principal de una película de terror es (o debería ser) dar miedo. Y para dar miedo es necesario que se produzca una eventual suspensión de la incredulidad del espectador, esto es, que, por un momento se olvide de que está viendo una película y que "se meta" tan de lleno en la película que, hasta cierto punto, "se la crea". Ahora bien, en el momento en que ponemos como protagonista a una gran estrella de cine, en cuanto sale es imposible ver sólo al personaje y no ver a la estrella que lo interpreta. Dicho de otro modo: cuando en una peli de terror sale, por poner un ejemplo, Brad Pitt, a quien vemos no es a "Fulanito de tal", sino a Brad Pitt haciendo de "Fulanito de tal" y lo mismo podría decirse de otros como Harrison Ford, por ejemplo. Es por ello que, en mi caso, siempre he preferido que las películas de terror estén protagonizadas por actores desconocidos o, al menos, semidesconocidos.
 
Vale, vale, ya sé que me diréis que hay grandes películas de terror como El resplandor o Al final de la escalera, que dan mucho miedo y están protagonizadas por actores muy famosos y característicos como Jack Nicholson y George C. Scott pero no me diréis que, en el primero de los casos, no veis siempre  a Jack Nicholson haciendo de loco en vez de a Jack Torrance y que los momentos más terroríficos son, precisamente cuando él no está en pantalla.
 
Esto viene al caso porque uno de los protagonistas de la película es nada menos que el popular Chris Hemsworth, el Thor de Los vengadores, para entendernos, y es imposible ver la película y no esperar verlo sacar el martillo en cualquier momento y liarse a tortas con todo demonio que se le ponga por delante.
 
 
¡¡Mjolnir a mi!!
 
 
Y, encima, para más inri, en el final de la película sale otra famosa estrella femenina no acreditada muy, muy reconocible y que no revelo para no destripar otra de las sorpresas de la película (pese a que la voz del doblaje ya se encarga de ello antes de que aparezca en pantalla la estrella en cuestión.
 
Para terminar, el tercer y último defecto de la película es que, tratándose de una película que tiene, en cierta medida, un mucho que ver con los dioses primigenios del maestro de Providence, cuando finalmente éstos hacen acto de presencia, la misma no deja de resultar un poco anticlimática y poco vistosa. En lo que se refiere a entidades lovecraftianas vistas en pantalla me quedo con éstas:


 Vistas en La sombra prohibida y Hellboy respectivamente


En cualquier caso, se trata de defectillos que no deberían apartaros de la oportunidad de ver una de las películas de terror más originales de los últimos años.
 

domingo, 29 de mayo de 2016

La historia de los 47 ronin. 3ª parte: un hombre leal


"Un millón de infortunios no pesan tanto
como una orden del señor.
Puesta en la balanza con una orden de mi señor,
mi vida es más ligera que una pluma".


Bueno, ha llegado el momento de continuar con nuestra historia de los 47 ronin...

Como recordaréis, habíamos dejado al noble Asano Naganori muerto y a los miembros de su casa todavía ignorantes de cuanto había sucedido.

La terrible noticia tardó unos cuantos días en llegar al feudo familiar en Akó que, como ya dijimos, distaba de la capital shogunal, Edo, unos 800 kilómetros. Además, en aquel entonces las comunicaciones se hacían sobre todo a pie, pues en Japón los caballos no solían ser utilizados como medio de transporte a causa de la difícil orografía del país siendo de muy limitada utilidad además de costosos de mantener. Los mensajeros, por tanto, iban corriendo o bien eran transportados en palanquines cerrados o abiertos (dependiendo de la importancia del pasajero en cuestión) acarreados por varios porteadores que iban turnándose a lo largo del camino y que eran capaces de mantener un paso rítmico y regular durante muchos kilómetros sin cansarse.


Un mensajero es tranportado a Akó con la noticia de la muerte del señor Asano


Tan común era esta forma de transporte que aún hoy en día se celebran carreras de palanquines en Japón:



El caso es que la noticia no llegó a Akó hasta unos cinco días después de la muerte de Asano y causó una gran consternación y más cuando, poco después de la llegada del mensajero comunicando la muerte de su señor, llegó otro con un mandato del Shôgun que decretaba la inmediata disolución de la casa de Asano y la cesión de su castillo y todas sus propiedades a otro daimio además de la prohibición expresa de tomar cualquier tipo de venganza sobre el propio Kira o su familia. Como hemos dicho anteriormente, una de las obsesiones del nuevo orden impuesto por los Tokugawa era precisamente esa, el orden, por lo cual las reyertas públicas entre familias de samuráis o las venganzas personales estaban estrictamente prohibidas bajo pena de muerte.

Todos los samuráis del castillo, unos doscientos setenta en total, se reunieron inmediatamente alrededor del Consejero Ooishi Kuranosuke, la mano derecha de Asano y su hombre de confianza cuando él estaba ausente, para saber cómo debían actuar. Ooishi no sólo era el principal consejero de Asano sino también su amigo más querido pues, aunque unos años mayor que su señor, se habían criado y educado juntos desde la infancia.

La indignación entre todos era patente y más, después de enterarse de que el causante de la desgracia de su señor, el malvado Kira, apenas había sido castigado. Un dilema se imponía además: ¿debían mostrar su obediencia al poder establecido, al shogûn, acatando sus órdenes o debían mantenerse fieles al recuerdo de su señor y oponer resistencia ante tamaña injusticia?

La situación era complicada pues todo el mundo, no sólo los vasallos de Asano, veía la injusticia de la situación y esperaba que sus samuráis tratasen de cobrarse sangrienta venganza del ex-maestro de ceremonias. El Shogûn, previendo disturbios, había dispuesto que Kira se refugiase en casa de su hijo Uesugi Tsunanori y que le protegiese con una numerosa guardia. Tsunanori había sido dado en adopción de muy pequeño a los Uesugi, una importante familia samurái y no sentía gran aprecio por su padre natural pues, al contrario que éste, era de nobles sentimientos pero cumplió las órdenes del Shôgun con diligencia. Desde entonces, el cobarde Kira permanecía fuertemente custodiado y se negaba siquiera a salir a la calle.

Todos los samuráis de Asano estaban al tanto de la difícil situación y miraban al prudente Ooishi buscando el ejemplo a seguir.


Y ahora... ¿qué hacemos?


Fue entonces cuando el noble consejero abrió y leyó la carta que su señor le había escrito antes de morir. Sólo contenía dos palabras: "Tú sabes". El fiel vasallo se emocionó ante tal muestra de confianza póstuma de su señor, que ni aún ante las puertas de la muerte había dudado de que su amigo tomaría la decisión correcta.

Antes de comunicarles nada, Ooishi pidió al resto de los samuráis de la casa de Asano que firmaran un juramento de fidelidad comprometiéndose a respetar la decisión que él tomara. Todos los presentes, conociendo el amor que Ooishi sentía por su señor y creyendo que optaría por negarse a entregar el castillo y combatir a las fuerzas enviadas por el Shôgun para hacerse cargo de él o bien por ejecutar de forma inmediata su venganza sobre el cobarde Kira, firmaron sin dudar, incluyendo a Chikara, el hijo de Ooishi, de tan sólo quince años de edad.

Sin embargo, una vez recibido el documento con las firmas de todos, Ooishi los sorprendió con su decisión: obedecer las órdenes del Shôgun y entregar el castillo sin luchar al tiempo que elevar una petición formal para que la casa de Asano fuese restaurada en la persona del hermano de éste, Nagahira.

La indignación cundió por doquier y muchos samuráis se levantaron consternados arrepintiéndose al instante de su juramento. ¿Qué clase de decisión era ésa? ¿Entregar el castillo sin luchar? ¿Qué sería de ellos entonces? Además, las peticiones formales como aquellas, tardaban muchísimo tiempo en ser respondidas, al menos un año o dos, y ni siquiera tenían la garantía de que se atendiesen sus demandas. ¿Y debían esperar todo ese tiempo mientras el odiado Kira seguía vivo y sin castigo? Más de la mitad de los samuráis se negaron a aceptar aquella decisión y abandonaron la sala.

Ooishi aguantó estoicamente los gritos y recriminaciones pero no se retractó de su decisión a pesar de que ello condenaba a todos los samuráis de la casa a convertirse desde entonces en ronin, es decir, en samuráis sin señor, algo que era asumido por los propios samuráis de forma vergonzosa. Para que entendáis bien lo que sentían, sería similar a la "vergüenza" que puede sentir hoy una persona cuando, de repente, después de muchos años trabajando, pierde su empleo y se queda en el paro a pesar de no tener en ello culpa alguna. Y sin embargo, esa persona asume su nueva condición de forma avergonzada dándole apuro incluso comentarlo ante los demás. De hecho, en el Japón de hoy en día el término ronin se aplica a los estudiantes que no han logrado entrar en la universidad o, también, a los parados.

Y así, el día señalado, y después de haber liquidado todas las deudas del clan con sus acreedores, los enviados del Shôgun llegaron ante la puerta del castillo para hacerse cargo de él perfectamente armados pues temían encontrar una fuerte resistencia por parte de los samuráis que lo habitaban. Sin embargo, ante su sorpresa, Ooishi y los hombres que le habían permanecido fieles salieron en perfecta formación del castillo, desfilando orgullosamente, y tras presentar sus respetos a los emisarios shogunales se alejaron en silencio por el camino.


Ooishi abandona el castillo de su señor acompañado de su hijo


A partir de entonces, los samuráis de la casa de Asano, convertidos ya en ronin, se dispersaron. Algunos lograron entrar al servicio de otros señores mientras que otros malvivieron a base de trabajos como guardaespaldas o enseñando sus artes guerreras. Sin embargo, unos cuantos, poco más de sesenta, todavía esperanzados de que Ooishi recobrase la cordura y ordenase la ansiada venganza, retornaron a Edo para estar más cerca de su odiado Kira y vigilar todos sus movimientos.

Ooishi, por su parte, se traslado a su casa particular en el campo, situada en Yamashina, a unos pocos kilómetros de Kioto, acompañado de su mujer, su hijo mayor Chikara y sus hijos menores y una vez allí, ante el asombro de todos, se dedicó a una vida de juegas y disipación con frecuentes visitas a las casas de geishas de Kioto de las cuales solía regresar a su hogar en completa embriaguez.


Santuario dedicado a Ooishi Kuranosuke en Yamashina


Pronto, su comportamiento fue la comidilla de todos y empezó a generar numerosas críticas. Algunos de sus conocidos acudían a visitar su casa y expresaban su consternación ante su esposa que, callada y fiel, escuchaba todas las críticas pacientemente y sin responder. Ella, al igual que su hijo mayor, conocían plenamente el carácter prudente de Ooishi y confiaban ciegamente en él fuese cual fuese su comportamiento.

Por su parte, Kira sospechando que todo fuese parte de una estratagema por parte de Ooishi para lograr que se confiase, envió numerosos espías que, rondando la casa de Ooishi disfrazados de mendigos, le mantenían continuamente informado de todos los movimientos del antiguo consejero.

Pasó un año y llegó la respuesta del consejo shogunal a la petición oficial de restablecimiento de la Casa de Asano con resultados negativos: tras un año de trámites y reclamaciones, la Casa de Asano quedaba oficialmente abolida y su nombre borrado del registro de casas señoriales.

Temiendo entonces que la negativa del Shôgun avivase las ansias de venganza de los antiguos servidores del señor Asano, Kira redobló la vigilancia pero Ooishi no sólo siguió sin actuar sino que, ante el asombro general, decidió divorciarse de su mujer y mandarla de vuelta a casa de sus padres con sus hijos pequeños sin que ella emitiera, siquiera entonces, la menor crítica hacia el que ya había dejado de ser su marido. Y ello a pesar de la gran deshonra que suponía, en aquella época, el ser repudiada y devuelta a la casa familiar. Tampoco, su hijo mayor, Chikara, expresó la menor crítica y permaneció fielmente junto a su padre ayudándole en todo lo que aquel necesitara.

Pasó lentamente otro año y una mañana, un samurái de Kioto se encontró a Ooishi echado en el suelo boca abajo, rodeado de sus propios vómitos e inconsciente después de una noche de excesos. Al reconocerle, el samurái le imprecó su vergonzoso comportamiento indigno de un samurái que husiese servido a tan noble amo y, tras escupirle en la espalda prosiguió su camino. Al poco lo encontró su hijo mayor que, preocupado, había salido a buscarle y lo ayudó a regresar a su casa.


Ooishi en una de sus juergas en una casa de geishas


Cuando la noticia llegó a los oídos de Tsunanori, el hijo de Kira, considerando que Ooihi había caído en lo más bajo y en el colmo de la degradación y, por tanto, ya nada era de temer por su parte, ordenó regresar a su propia casa a la escolta que había puesto en casa de su padre a pesar de las protestas de éste que no acababa de fiarse. Sin embargo, al poco tiempo, el propio Kira terminó por rendirse a la evidencia y pronto se le pudo observar volviendo a salir de su casa para hacer visitas aunque, eso sí, todavía fuertemente escoltado.

Cuando los samuráis de Asano que estaban residiendo en Edo vieron esto enviaron rápidamente un par de emisarios a la casa de Ooishi para informarle del cambio de situación. Éste, sin embargo, antes de que llegaran, ya se había apercibido de que algo había cambiado al ver desaparecer la numerosa corte de mendigos que habitualmente pululaban por su casa.

Sin embargo, cuando los emisarios llegaron al hogar de Ooishi en Yamashina, en vez de atender a sus demandas volvió a sorprenderles con una insólita petición: les hizo entrega de los juramentos que cada uno de los samuráis había firmado rogándoles que se los devolvieran a sus dueños eximiéndoles así, por tanto de su cumplimiento.

Ante tal petición, uno de los emisarios, llamado Kataoka, se levantó indignado y cogiendo el documento que Ooishi le acababa de entregar con su juramento, se lo arrojó a la cara indignado cubriéndolo de improperios. Sin embargo, su compañero de temperamento más templado y sagaz , intuyendo cuáles eran las verdaderas intenciones de Ooishi, calmó a su compañero y le convenció de cumplir las órdenes del consejero. Así que ambos recogieron silenciosamente los documentos y partieron para entregárselos al resto de sus compañeros.

En Edo, cuando Kira se enteró de la devolución de los documentos, consideró que la conjura contra su vida estaba definitivamente acabada y entonces terminó de relajar su comportamiento sin temer ya nada de sus antiguos enemigos.

Al cabo de un mes los dos samuráis regresaron a la casa de Ooishi con un paquete donde se encontraban los juramentos de aquellos que se habían negado a aceptar las órdenes del consejero y se los mandaban de vuelta.

De los sesenta y tres miembros del clan que habían permanecido fieles, ahora sólo quedaban menos de cincuenta. "Bien, con éstos son con los que se puede contar -dijo el primer consejero. Como el buen oro su comportamiento ha sido refinado varias veces a través de numerosas pruebas de confianza. Ahora estoy seguro de que no fallaremos. Cumpliremos nuestro propósito".

Por fin, estaban listos para la venganza.

Continuará...

miércoles, 25 de mayo de 2016

Biblioteca básica para ministéricos (I): Viajes en el tiempo




Como algunos sabréis, anteayer terminó por todo lo alto la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo y lo hizo nada menos que presentando un divertido ejemplo de ucronía, ese subgénero de la ciencia ficción (también conocido como Historia alternativa) que consiste en preguntarse qué hubiera pasado si un determinado hecho histórico hubiera sucedido de forma diferente y extrapolar sus consecuencias en el desarrollo de la Historia. En el episodio de ayer el punto de inflexión era... ¿y si la Armada Invencible hubiera llegado a triunfar conquistando Inglaterra y por medio de las puertas el tiempo Felipe II hubiera logrado perpetuarse eternamente en el poder? ¿Cómo seria la España de hoy día entonces? ¿Y el resto del mundo?

Se trata de un subgénero muy interesante y que está siendo utilizado como lecturas en clase por parte tanto de profesores de Historia como de Filosofía pues, por un lado, pone al acento sobre la importancia de determinados acontecimientos históricos y el plantear a los alumnos que imaginen cómo podrían haber sido las cosas de otro modo ayuda a que aprendan más fácilmente cómo fueron y por qué. Por otro lado, también les ayuda a comprender la importancia de las decisiones que tomamos  en todo momento y cómo éstas pueden influir en el devenir de nuestra vida y a hacer uso de la libertad de elección de una forma responsable.

Volviendo a la serie, aunque esta segunda temporada ha sido un tanto irregular, no cabe duda de que El Ministerio del Tiempo ha sido la serie de televisión española revelación de los últimos tiempos, capaz de generar algo que hasta ahora ninguna otra serie española había conseguido: una legión de fans (los "ministéricos") y una activa vida en las redes sociales.

Ello se debe a muchos factores pero, sobre todo, a unos guiones muy inteligentes por parte de un equipo de guionistas, con los hermanos Olivares a la cabeza, Pablo y Javier (el primero de los cuales falleció durante el transcurso de la primera temporada), que, si algo han demostrado a lo largo de toda la serie, es que son una gente muy leída y que conocen perfectamente el género al que están jugando (son múltiples las referencias cinematográficas y literarias de cada episodio).

No en vano me consta que la serie también está siendo utilizada activamente por muchos profesores de secundaria para complementar sus clases y reavivar el interés de nuestros chavales por la Historia de España.

Así que me he dicho: ¿por qué no reseñar brevemente un pequeño listado (para nada exhaustivo) de libros sobre viajes en el tiempo y ucronías que creo que han influido notablemente en los guionistas de la serie? (en algunos casos me consta que así es pues lo han comentado los propios guionistas en alguna entrevista).

Para no alargar la entrada en exceso, he decidido dividirla en dos partes. En esta primera haré un repaso de algunas de las novelas que más me han gustado de viajes en el tiempo y que considero que todo buen aficionado ministérico debería conocer y, en la siguiente, haré un repaso a las ucronías (aunque muchas veces no es fácil delimitar ambos géneros pues en el momento en que un viajero del tiempo provoca alguna modificaciónen la Historia conocida ya está generando una ucronía).

Dicho esto, ahí va mi listado sin más dilación:

Libros sobre viajes en el tiempo:


Un yanqui en la corte del rey Arturo, de Mark Twain (1889)

Un fuerte golpe en la cabeza es el medio por el que el ingenioso protagonista de esta novela se ve trasladado a la legendaria época del rey, razón por la cual no es considerada propiamente una obra de ciencia ficción aunque resultaría a todas luces injusto no citarla en un listado sobre viajes en el tiempo. Además introduce, con el humor propio de Twain, uno de los temas que sí tratarán muchas de las obras posteriores del género: el modo en el que el viajero temporal es capaz de usar sus más avanzados conocimientos científicos para sobrevivir y medrar en tal peligrosa época, llegando incluso a hacer que los dignos caballeros de la Mesa Redonda abandonen sus caballos ¡por bicicletas!



La máquina del tiempo, de H. G. Wells (1895)

El clásico que dio inicio al subgénero propiamente dicho si bien no fue la primera obra sobre el tema. Tal honor le corresponde a la española El anacrópete de Enrique Gaspar, escrita en 1887. Sin embargo, qué duda cabe que la historia del viajero que va hasta el más lejano futuro para encontrarse a la humanidad evolucionada en esa versión a lo bestia de la lucha de clases entre los hermosos, ociosos y voluntariamente ignorantes eloi y los monstruosos, industriosos y caníbales morlocks supuso la piedra de toque que puso de relieve las propiedades prospectivas de éste subgénero. Además, tuvo la suerte de ser estupendamente trasladada a la pantalla grande por George Pal en El tiempo en sus manos (1969) con Rod Taylor como el sufrido viajero temporal.



Que no desciendan las tinieblas, de L. Sprague de Camp (1941)

En esta novela de corte eminentemente clásico, repleta de humor y aventuras y que no deja de ser una revisitación del Un yanqui en la corte del rey Arturo de Mark Twain, Sprague de Camp, más conocido por ser el continuador de las aventuras de Conan el Bárbaro que dejó inconclusas su creador Robert E. Howard, nos narra como el profesor y arqueólogo Martin Padway se ve trasladado también a causa de un golpe a la Roma del siglo VI, justo en ese difícil momento que supuso el tránsito de la Edad Clásica a la Edad Media. Sabiendo la edad de oscurantismo que se avecina, Martin hará uso de sus conocimientos de los acontecimientos históricos por venir para tratar de evitarlo y salvaguardar la civilización clásica. Pronto sus acciones empezarán a producir modificaciones sustanciales en el transcurso de la Historia conocida. Sin embargo ¿realmente es posible cambiar la Historia? Una novela que engancha y se lee en un suspiro.




El fin de la eternidad, de Isaac Asimov (1955)

Una de las obras que sin duda más ha influido en la serie. Eternidad es una organización que, situada al margen del tiempo, trabaja modificando pequeños acontecimientos para asegurar que el progreso de la humanidad sea el mejor posible dentro de todas las variantes. Sin embargo, uno de sus agentes, Harlan, se enamora y al descubrir que el objeto de su amor podría ser borrada de la Historia decide incumplir las normas e inicia una cadena de acontecimientos que podrían acabar con la misma Eternidad pero ¿es realmente ésta lo más deseable para la humanidad? Una de las mejores obras de su autor (considerado por muchos como el mejor autor de ciencia ficción) y una de las que mejor explica el tema de las llamadas paradojas temporales.



El ruido de un trueno, de Ray Bradbury (1955)

En esta ocasión no se trata de un libro sino de un relato pero merece su inclusión aquí por ser uno de los más conocidos y populares acerca de la temática que nos ocupa. Además tuvo incluso su propia adaptación cinematográfica (El sonido del trueno, Peter Hyams, 2005) aunque con unos resultados bastante pobres. ¿Habéis oido hablar del famoso efecto mariposa? Sí, ése que habla de los efectos imprevisibles y magnificados a que puede dar lugar una acción muy pequeña o aparentemente banal y que debe su nombre al siguiente proverbio chino: "el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un tornado al otro lado del mundo". Pues bien, este relato es la demostración palpable de ese hecho llevado al terreno de los viajes en el tiempo y es, sin duda, uno de los culpables de la popularización de dicha expresión. Por si os ha picado la curiosidad y queréis leerlo, podéis hacerlo AQUÍ . No os arrepentiréis: como todos los cuentos de Ray Bradbury, es una auténtica joya.




Puerta al verano, de Robert A. Heinlein (1956)

Heinlein es otro de los autores clásicos de la ciencia ficción y, para los norteamericanos, el mejor. En esta novela, Dan Davis es un ingeniero especializado en robots domésticos que, después de que su novia le ponga los cuernos y su socio le estafe decide viajar al futuro de la forma más cómoda: criogenizándose (esto es, congelándose como Walt Disney) durante 30 años para disfrutar entonces de los réditos que le hayan proporcionado los intereses económicos de sus inventos. Y despierta convertido en multimillonario, sí, pero para descubrirse en una sociedad totalmente robotizada gracias a sus inventos y en la que no todo es cómo debería ser. Tendrá entonces que ingeniárselas para volver de algún modo al pasado y tratar de enderezar las cosas. Una novela escrita en plan más humorístico que plenamente cienciaficcionero y cuyo título tiene relación con el gato del protagonista que, a su vez, también tiene un importante protagonismo en la novela. Pero para descubrir su significado, tendréis que leerla.



La patrulla del tiempo, de Poul Anderson (1960/1991)

Publicada originalmente en 1960 con el título de Guardianes del Tiempo fue ampliada en 1991 y vuelta a publicar con el título que ahora tiene. Es otra de las novelas que más ha influido en la serie, tal como se anuncia en su última reedición. No en vano los equipos de agentes de la serie son denominados como patrullas. El argumento del libro, que en realidad no es una novela sino un conjunto de relatos con el mismo protagonista, es casi el mismo de la serie: un agente temporal se ve obligado a viajar a determinadas épocas del pasado (el Plioceno, la antigua Roma, el Imperio Persa, la América precolombina...) para desfacer los entuertos que otros agentes enemigos han ido provocando por ahí tratando de cambiar la Historia. Acción y entretenimiento a raudales.



Por el tiempo, de Robert Silverberg (1969)

Probablemente, una de las novelas más divertidas de este listado y una de las que más partido humorístico sabe sacarle al tema de las paradojas temporales. En el futuro los viajes en el tiempo al pasado son posibles y una compañía ha decidido sacar provecho de ello organizando visitas turísticas guiadas a hechos importantes de la Historia, como la crucifixión de Cristo, dándose la divertida paradoja de que, cuantos más viajes se organizan, más gente acaba habiendo en el lugar pues todos están presentes en el mismo momento. Cuando uno de los guías no puede evitar que una de sus "calenturientas" turistas se le escape y se lance a ofrecerle sus encantos al cruzado Godofredo de Bouillon, siendo decapitada por éste en respuesta, pondrá en marcha una cadena de acontecimientos, para evitar que su monumental metedura de pata sea descubierta, cuyo alcance acabará siendo de proporciones imprevisibles.



He aquí el hombre, de Michael Moorcock (1969)

Michael Moorcock fue el abanderado del movimiento que dentro de la ciencia ficción se dio en llamar la Nueva ola, un grupo de autores que, animados por el espíritu de la contracultura pretendieron renovar el género con tramas más arriesgadas y provocadoras, como escandalosa fue en su momento la temática de esta novela. Karl Glogauer es un tipo depresivo y con grandes problemas existencialistas al que por azar se le ofrece la posibilidad de viajar en el tiempo. Buscando una repuesta a sus dudas religiosas y existencialistas y ansioso de encontrar sentido a su vida, decide viajar a la época de Cristo sólo para descubrir que las cosas no son cómo pensaba: la Virgen María es en realidad una prostituta y su hijo Jesús un retrasado mental de padre desconocido que, obviamente, no tiene trazas de convertirse en el próximo mesías redentor de la humanidad. Lo que sigue es como una versión de La vida de Brian sin el sentido del cachondeo de ésta pero con la misma carga crítica y ácida. La clásica revista española de ciencia ficción Nueva Dimensión publicó una versión en comic.



En algún lugar del tiempo, de Richard Matheson (1975)

Richard Matheson es más conocido por sus obras Soy leyenda y El increíble hombre menguante así como por haber sido el guionista de los mejores episodios de aquella mítica serie de TV llamada en España La dimensión desconocida (The twilight zone). Sin embargo dispone de un buen puñado de otras obras no tan conocidas como ésta en la que narra una historia de amor "más allá del tiempo". Richard Collier es un dramaturgo del siglo XX que se enamora perdidamente de una mujer que ve en un retrado del siglo XIX. Tanto se obsesiona con ella que, gracias a la autohipnosis, logra viajar en el tiempo, llegar a conocerla y enamorarla pero, ¿podrá realmente el amor vencer al Tiempo? Se llegó a hacer una hermosa película protagonizada por un Christopher Reeve (alias Superman) y una Jane Seymour en el mejor momento de sus carreras y en la plenitud de su físico. Eso sí, si sois del tipo romanticón y sensiblero, para verla con la compañía de un buen montón de kleenex.



Cronopaisaje, de Gregory Benford (1980)

En esta novela hay un viaje en el tiempo pero en él no viajan personas sino un mensaje: el que envían mediante taquiones (esas supuestas partículas que pueden viajar más rápido que la luz) unos atribulados científicos de finales de los años 90, en un mundo asolado por una crisis mediambiental galopante, a sus colegas de los años 60 con el fin de que, al descifrarlo, puedan tomar las medidas adecuadas para prevenir el desastre pero ¿puede realmente producirse tal cosa sin generar una paradoja? Novela con un alto componente científico que se desarrolla alternativamente en dos frentes (los años 90 y 60) y que nos muestra las dificultades, contratiempos e incomprensiones varias a las que tienen que enfrentarse en su trabajo diario los científicos e investigadores para poder llevar a cabo su importante labor. De lectura obligada para todos aquellos que malviven como becarios o dependiendo de las sempiternas subvenciones o de los intereses políticos y económicos de turno. Obtuvo uno de los premios más importantes de la literatura de ciencia ficción, el Nébula, en 1980.



Sólo un enemigo, el tiempo, de Michael Bishop (1982)

¿Quién no ha imaginado viajar alguna vez a la Prehistoria y una vez allí hacerse el rey de la tribu o incluso convertirse en un dios a ojos de los prehistóricos gracias al conocimiento del fuego y a otras habilidades del hombre moderno? Esa es la posibilidad que se le ofrece al protagonista de esta hoy casi olvidada novela pese a que en su momento fue considerada un clásico y hasta ganó el prestigioso Premio Nébula. Joshua es invitado a participar en un experimento que le permitirá viajar al Pleistoceno donde se llegará a integrar en un clan de Homo habilis e incluso fundará una familia. Allí tendrá que hacer uso de su inteligencia para sobrevivir y aprenderá que el espíritu humano sigue siendo el mismo independientemente de lo evolucionado del ser humano. Al mismo tiempo que se nos narra su peripecia prehistórica iremos conociendo detalles de su vida en el presente que nos harán entender su decisión final de viajar al pasado. Como detalle curioso diré que esta novela me marcó en su momento por una escena al inicio de la misma en la que el protagonista, que ha estado viviendo con una tribu africana para aprender a sobrevivir en plena naturaleza salvaje, es sometido a un rito tribal iniciático que consiste en ser circuncidado "a lo vivo" y sin anestesia. ¡Ouch!




Crónicas del Gran Tiempo, de Fritz Leiber (1983)

Fritz Leiber, autor conocido también por sus libros de fantasía heroica, publicó en 1958 El Gran Tiempo (The Big Time) una historia donde contaba la guerra entre dos bandos (de cuyos objetivos reales y dirigentes nunca llegamos a saber gran cosa, ni siquiera si son humanos del futuro, extraterrestres o qué), los Serpientes y los Arañas dedicados cada uno de ellos a intentar manipular el tiempo y los acontecimientos (a veces en aspectos nimios) para obtener su propio beneficio. Para ello, reclutan a seres humanos de diversas épocas para que lleven a cabo sus diferentes misiones. El libro tomaba su título del nombre del bar El Gran Tiempo, un lugar de tregua donde los agentes de ambos bandos pueden descansar de sus misiones sin temer los unos de los otros. A pesar de que la novela ganó el conocido Premio Hugo (algo así como el Óscar de la ciencia ficción) de 1958, a mí no me gustó mucho pero años después Leiber publicó una recopilación de relatos escritos en distintos años pero ambientados en el mismo universo, cuyo resultado final es mucho más satisfactorio.



Las puertas de Anubis, de Tim Powers (1983)

Otra de las grandes influencias de la serie, reconocida por el propio creador, Javier Olivares (de ella sacaron la idea de "las puertas del Tiempo"). Novela que ganó el premio Philip K. Dick (que toma su nombre del autor, entre otras muchas, de la obra que dio lugar a la película Blade Runner) y que supuso la consagración de su autor Tim Powers, autor especializado en novelas que mezclan la novela histórica con la fantasía más desbocada en lo que ha dado en llamarse "fantasía histórica". Powers es especialmente conocido dentro del género por sus tramas endiabladamente adictivas y llenas de peripecias. En concreto, la contraportada de este libro mostraba una cita del prestigioso Washington Post que decía "una obra que describe aventuras con las que Indiana Jones sólo podría soñar". Y es cierto. En ella, Brendan Doyle, un profesor de literatura del siglo XX, es invitado a viajar al pasado junto con otros viajeros para asistir como experto y asesor a una conferencia del autor romántico Coleridge pero, cómo no, algo sale mal y el pobre Doyle se queda atrapado en el pasado sin poder volver sólo para descubrir que, en realidad, el siglo XIX victoriano es muy distinto de como nos han contado y está poblado de muy extrañas criaturas: sectas de brujos egipcios en guerra, un payaso asesino que lidera una banda de mendigos del hampa londinense, un hombre lobo capaz de cambiar de cuerpo, un doble de Lord Byron programado para asesinar a la reina Victoria... ¿Podrá salir Doyle con vida de semejante embrollo y volver a su tiempo? ¿Y qué relación tiene su vida con la del enigmático poeta romántico Ashbless? Imprescindible.



Caballo de Troya, de J. J. Benítez (1984)

¿Cómo? ¿Una obra de J. J. Benítez aquí? ¿Es que estamos en el programa de Iker Jiménez o qué? Seguro que esto es lo que os habréis preguntado más de uno al ver su nombre en éste listado. No, no me he vuelto loco. Y es que, antes de que se le fuera la pinza definitivamente con sus sucesivas continuaciones y a asegurar cosas como que el argumento de las mismas le venía inspirado directamente por el mismo Dios, J. J. Benítez fue capaz de pergeñar esta entretenida obra de viajes en el tiempo que, no olvidemos, fue un completo record de ventas en su día, llegando a generar numerosísimas reediciones y nada menos que nueve, ¡nueve!, secuelas llegando incluso a hablarse de una posible adaptación cinematográfica a cargo del mismísimo Steven Spielberg. Aunque, al parecer, nunca quedó claro hasta que punto el propio Benítez había generado esos rumores, sólo el hecho de que la mayoría de la gente nos lo creyéramos da una idea de la popularidad de esta novela en su día. Y lo cierto es que, dejando al margen su hagiográfico y un tanto excéntrico (visitas extraterrestres incluídas) retrato de la figura de Cristo, lo que nos queda es una entretenida (y muy bien documentada históricamente) novela acerca del viaje de un par de astronautas americanos (la narración de como se hizo Benítez con el diario del astronauta está narrada con ingenio y verosimilitud) a la Jerusalén del siglo I armados de todo tipos de gadgets tecnológicos (la pérdida o el olvido de uno de los cuales, un micrófono oculto en la estancia de la Última Cena, será la excusa ideal para la primera de las secuelas) para investigar todo lo referente a la naturaleza de Jesucristo y la crucifixión.



El año del sol tranquilo, de Wilson Tucker (1984)

Otra novela hoy en día bastante olvidada y también ganadora del Premio Nébula. Chaney, un especialista en traducir textos proféticos bíblicos, ha traducido un texto que predice el fin de la civilización en el llamado "Año del sol inmóvil". Entra a formar parte de un proyecto que consiste en enviar a diferentes hombres en solitario, pues la máquina del tiempo solo puede enviar a una persona a cada vez, a diferentes momentos del futuro cercano. Después de unos cuantos viajes previos, en uno de los cuales, descubre a los Estados Unidos recorrido por sangrientos disturbios raciales, Chaney es enviado al año 2009, donde descubre un paraje desolado habitado por hombres temerosos que huyen de él por un motivo que sólo descubriremos entonces. El fin de la civilización, el "año del sol inmóvil" ha llegado antes de lo previsto debido a la inconsciencia humana. Incapaz de volver a su propio tiempo, Chaney se queda allí para ser testigo del fin de la humanidad en esta conmovedora novela de un tono hermosamente elegíaco.



  
Volver a empezar, de Ken Grimwood (1987)

¿Quién no ha soñado con poder volver a nacer pero con todos los recuerdos intactos para poder corregir todos los errores que cometió en vida y vivir la vida que a uno realmente le hubiera gustado vivir? Pues eso es lo que le sucede al protagonista de esta novela galardonada con el prestigioso Premio Mundial de Fantasía. Jeff Winston muere de un ataque al corazón para volver a encontrase en su cuerpo veinticinco años antes y con todos sus recuerdos intactos. Y así volverá a vivir su vida y a morir, sólo para descubrir que vuelve a nacer otra vez, y otra, y otra, pues Jeff Winston es un repetidor y pronto descubrirá que no es el único. ¿Podrá lograr en algún momento llegar a vivir una vida perfecta? Algo así como lo narrado en aquella película del "día de la marmota", Atrapado en el tiempo, pero unos cuantos años antes de que ésta se rodara. Una novela con un claro regusto nostálgico y emotivo y que cuya lectura nos deja con un buen sabor de boca.




El libro del día del juicio final, de Connie Willis (1992)

En un futuro cercano, el del año 2054, el viaje al pasado es posible mediante métodos científicos pero sólo está permitido para los historiadores y estudiosos de la Historia, quienes viajan en condiciones muy controladas sólo para investigar y tratando de interferir lo menos posible. Kivrin, una estudiante de Oxford que está `preparando su tesis, viaja a la Edad Media para estudiar la vida en el siglo XIV pero, por un accidente acaba atrapada en el pasado sin poder volver en medio de unos más virulentos ataques de la Peste Negra. Por su parte, sus compañeros del siglo XXI se ven atacados asimismo por una misteriosa enfermedad que coloca a toda la universidad en cuarentena y dificulta su rescate. Pronto se establece un paralelismo en la lucha con la enfermedad en ambos frentes, el medieval y el moderno, en una clara referencia a los estragos del SIDA en nuestro tiempo . Una novela que nos habla del espíritu de superación y de la capacidad del ser humano para enfrentarse a la muerte y la adversidad en todas las época y que obtuvo los tres premios más importantes del mundo de la ciencia ficción: el Nébula, otorgado por los escritores del género; el Hugo, otorgado por los lectores y el Locus, otorgado por los lectores de la revista más prestigiosa de la ciencia ficción. Más tarde Connie Willis ha escrito más novelas y relatos con los historiadores y viajeros temporales de Oxford como protagonistas.



Cronopaisajes, VVAA (1997)

En esta completa antología de relatos sobre viajes en el tiempo se reúnen algunas de las historias más conocidas sobre viajes en el tiempo escritas por algunos de los más populares autores del género y en todas sus variantes: historias de viajes al pasado, de viajes al futuro y de retorno al presente. Historias como: Los hombres que asesinaron a Mahoma de Alfred Bester (el primero autor en ganar el premio Hugo de novela), Algo para nosotros temponautas de Philip K. Dick (autor de las obras en que se basaron películas como Blade runner y Desafío total), Todo el tiempo del mundo de Arthur C. Clarke (autor de 2001 una odisea del espacio) La inestabilidad de Isaac Asimov (autor de Yo, Robot y La Fundación), Tiempo Intermedio de Ray Bradbury (autor de Fahrenheit 451 y Crónicas marcianas), etc. Y junto a ellos se incluyen también relatos de algunos autores de ciencia ficción españoles como Misterio mayor de César Mallorquí (uno de los mejores escritores españoles del género y autor de una estupenda ucronía de la que hablaremos en la próxima entrada) o El día que hicimos la Transición de Ricard de la Casa y Pedro Jorge Romero, que ganó uno de los más importantes premios de la ciencia ficción española, el Premio UPC de ciencia ficción otorgado por la Universidad Politécnica de Cataluña. Pero si hay un relato archiconocido y que sin duda destaca sobre el resto éste es Todos vosotros zombies del ya mencionado Robert A. Heinlein, que, en una historia que resultó escandalosa en su tiempo y considerada por muchos como el mejor relato sobre viajes en el tiempo, propone la madre de todas las paradojas temporales: hay que leerla para creerla y, si queréis comprobarlo personalmente, lo podéis hacer AQUÍ (y por si aún no os he convencido... ¡además hay sexo!). Como curiosidad, ha sido recientemente adaptada al cine con el título de Predestination.




El mapa del tiempo, de Felix J. Palma (2008)

Y finalizamos este listado con una novela de un autor español que se convirtó gracias a ella en una de las últimas revelaciones patrias en el género de la ciencia ficción. Se trata de un inteligente pastiche que homenajea a H. G. Wells y su novela "La máquina del tiempo" en particular, además de a otros famosos autores de la literatura fantástica decimonónica como Bram Stoker, Henry James, etc. Estamos en 1896 y Wells es un autor de éxito gracias a la publicación un año antes de su novela La máquina del tiempo. Éxito que un industrial sin escrúpulos ha aprovechado para crear una falsa empresa de viajes temporales con las que hacerse rico a costa de la fe en el progreso del ingenuo público londinense. Es entonces cuando un atribulado personaje, Andrew Harrington aparece ante las puertas de Wells para que le ayude a viajar al pasado, a 1888, con la intención de salvar a su amada, asesinada por Jack el destripador. La sorpresa de Wells será mayúscula cuando descubra que, en contra de lo que creía, los viajes temporales sí son posibles y todo se complique con la llegada de un viajero temporal del futuro que tiene la intención de asesinarlo. La novela finaliza con un inteligente ejercicio de metaliteratura que desdibuja los límites entre ficcion y realidad y entre personaje y lector. Fue galardonada con el premio Ateneo de Sevilla de Novela en 2008 y supuso el inicio de la llamada Trilogia Victoriana, compuesta por otras dos novelas, El mapa del cielo (que homenajea La guerra de los mundos de Wells y la película La cosa de Carpenter) y El mapa del caos, ambas protagonizadas asimismo por H. G. Wells.




Y esto es todo de momento. Tal vez no estén todas las que son pero sí creo que son todas las que están. Espero que este listado os haya sido de utilidad tanto si ya sois ministéricos como si aún no (pues no me cabe duda de que si le echais un vistazo a la serie, lo seréis). Ahora ya sólo hace falta que comentéis cuáles son vuestras propias novelas favoritas sobre el tema y que añadáis alguna de vuestra propia cosecha.

En la próxima entrada nos meteremos de lleno con las ucronías (y no, no me he olvidado de los 47 ronin).